Tumbas Saadíes de Marrakech: Un Legado de la Dinastía Saadí
Las Tumbas Saadíes, ubicadas al norte de la Kasbah, junto a la pared sur de la mezquita Moulay El Yazid en Marrakech, son un testimonio de la grandeza de la dinastía Saadí. Su historia se remonta al sultán Ahmad al-Mansur (1578-1603), aunque el sitio tiene orígenes anteriores. Estas tumbas permanecieron ocultas durante siglos, selladas por el sultán Mulay Ismael a finales del siglo XVII, y fueron redescubiertas en 1917 gracias a estudios aéreos franceses. Desde entonces, han sido restauradas y se han convertido en una de las principales atracciones turísticas de Marrakech, gracias a su impresionante decoración y valor histórico.
Antes de la dinastía Saadí, se cree que el área ya funcionaba como necrópolis, posiblemente desde la época de los Almohades, quienes construyeron la cercana Mezquita de la Kasbah en el siglo XII. Sin embargo, no hay evidencia de entierros significativos de figuras Almohades allí. En el siglo XIV, durante la dinastía Marinid, el sultán Abu al-Hasan fue enterrado temporalmente en este lugar en 1351, antes de ser trasladado a la necrópolis real Marinid en Chellah, cerca de Rabat. Este evento sugiere que la zona ya tenía importancia como cementerio.
La necrópolis saadí actual data principalmente del período saadí, aunque la cronología exacta de las diferentes construcciones aún se debate. El sultán Moulay Abdallah al-Ghalib (entre 1557 y 1574) construyó el mausoleo original como un homenaje a su padre, Muhammad al-Shaykh, el fundador de la dinastía, asesinado en 1557. Antes de esto, algunos miembros de la dinastía saadí, como al-Qai'm y Ahmad al-Araj, fueron enterrados en la Zawiya de al-Jazuli. Abdallah al-Ghalib también fue enterrado aquí en 1574.
Bajo el reinado de Ahmad al-Mansur, la necrópolis experimentó una expansión significativa. Tras la muerte de su madre, Lalla Mas'uda, en 1591, al-Mansur decidió enterrarla en el mismo mausoleo que su padre. Se cree que fue en esta época cuando al-Mansur renovó la decoración de la cámara existente y añadió dos logias rectangulares a los lados este y oeste. También construyó una cámara rectangular más grande, conocida como la Gran Cámara, posiblemente destinada a albergar su propia tumba.
Entre 1591 y 1598, Ahmad al-Mansur abandonó el trabajo en el mausoleo original y comenzó la construcción de un nuevo edificio al oeste, destinado a ser su lugar de descanso final. Este nuevo mausoleo se divide en tres cámaras: la Cámara del Mihrab (originalmente una sala de oración), la Cámara de las Doce Columnas (una cámara funeraria real para el propio al-Mansur) y la Cámara de los Tres Nichos (un anexo a la cámara principal). La primera persona enterrada en este edificio fue Mahalla bint Omar al-Marin, una de las esposas de al-Mansur, en 1598. Ahmad al-Mansur fue enterrado en el centro de la Cámara de las Doce Columnas tras su muerte en 1603.
Posteriormente, otros miembros de la familia saadí fueron enterrados en la cámara con al-Mansur, incluyendo a su hijo, el sultán Moulay Zidan, en 1627, y a los sultanes Abd al-Malik II y Muhammad al-Shaykh al-Saghir. Las Tumbas Saadíes destacan por su arquitectura y decoración, consideradas un punto culminante del arte marroquí en el período saadí. Los materiales utilizados incluyen mármol de Carrara, madera de cedro tallada y estuco decorado. El complejo consta de varios mausoleos y jardines, donde también se encuentran las tumbas de soldados y sirvientes de la dinastía.
Hoy en día, las Tumbas Saadíes son un importante lugar turístico en Marrakech. Representan un valioso testimonio de la historia y la cultura de Marruecos, ofreciendo a los visitantes la oportunidad de explorar la arquitectura y el diseño intrincados del sitio, así como de aprender sobre la dinastía Saadí y su legado.